El domingo, 29 de octubre, el vecindario de Fruitvale en Oakland estuvo salpicado con flores de cempasúchil de color naranja brillante y lleno con el olor de incienso, mientras miles de personas participaban en el festival anual de Día de los Muertos, que abarcó siete cuadras del International Boulevard. 

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Este año, El Tímpano creó un altar comunitario llamado “Jardín de Recuerdos” donde invitamos a los asistentes del festival a escribir en flores de papel los nombres y recuerdos de sus seres queridos fallecidos. Padres e hijos reflexionaron sobre sus abuelos, algunos honraron a amigos y familiares perdidos por causa del COVID-19 y otros recordaron a grupos de gente como los desaparecidos de México y las víctimas de la guerra en Palestina. Más de 250 personas participaron en el transcurso del día, incluyendo algunos suscriptores de la plataforma de SMS de El Tímpano, quienes llevaron retratos de sus familiares para nuestro altar. 

El fotógrafo de El Tímpano, Hiram Durán, capturó nuestro puesto en fotos. 

Izquierda: Una participante escribe varios mensajes breves y cariñosos a sus abuelos y a su mejor amigo que fallecieron. Derecha: Sammy escribe: “Tío Miguel, gracias por ser el mejor tío y hacernos felices a todos con tu sonrisa brillante. Crédito: Hiram Alejandro Durán for El Tímpano/CatchLight Local/Report for America corps member
Young participants often needed the help of their relatives to spell out the names of their deceased loved ones. Some drew dotted lines to keep their writing straight and consistent. Crédito: Hiram Alejandro Durán for El Tímpano/CatchLight Local/Report for America corps member

Honro a mi niño Diego Canto, que falleció el 22 de abril de este año. A sus 14 años le gustaban los Hot Cheetos, Cheetos picosos, burritos y le gustaba la música. Yo amo a mi niño Diego.

Maribel Padilla, San Leandro
Maribel Padilla sostiene un retrato de su hijo, Diego Canto, quien falleció este año. Crédito: Hiram Alejandro Durán for El Tímpano/CatchLight Local/Report for America corps member
Varios suscriptores de El Tímpano trajeron fotografías de sus seres queridos junto con pequeños objetos de lo que más disfrutaron a lo largo de sus vidas para colocarlos en un altar comunitario cerca de la intersección del International Boulevard y la 39th Ave. Crédito: Hiram Alejandro Durán for El Tímpano/CatchLight Local/Report for America corps member
Madres y padres ayudaron a sus hijos a expresar lo que extrañan y sienten por sus seres queridos fallecidos. Crédito: Hiram Alejandro Durán for El Tímpano/CatchLight Local/Report for America corps member

Honro a mi mamá, Irma Embriz – me compraba mi chocolate con fresa y un pudín chiquito. Y a mi suegro, Gustavo Velásquez, que partió este año.

Felícitas Embriz, Oakland
Felícitas Embriz está junto a la flor que muestra un recuerdo de su mamá, Irma Embriz, y de su suegro, Gustavo Velásquez. Crédito: Hiram Alejandro Durán for El Tímpano/CatchLight Local/Report for America corps member
Una familia comparte ideas sobre el mensaje colectivo que dejarán para sus seres queridos fallecidos. Crédito: Hiram Alejandro Durán for El Tímpano/CatchLight Local/Report for America corps member

Quiero honrar a la gente desaparecida, descuartizados en México, para recordar la injusticia.

Luis HernÁndez, San Leandro
Una mujer se conmueve al leer los mensajes en el muro del “Jardín de Recuerdos” el domingo 29 de octubre. Crédito: Hiram Alejandro Durán for El Tímpano/CatchLight Local/Report for America corps member

Estoy honrando a mi madre, recordando que cuando me veía venir del trabajo tenía mi comida servida. Que Dios tenga en su Santa Gloria a todos los fieles difuntos que se nos han adelantado.

María de los Ángeles, Oakland
María de los Ángeles sostiene una flor de papel con el recuerdo de su mamá. Crédito: Hiram Alejandro Durán for El Tímpano/CatchLight Local/Report for America corps member
José Francisco Velásquez apoya su mano sobre un retrato de su difunto padre, Gustavo Velásquez. Crédito: Hiram Alejandro Durán for El Tímpano/CatchLight Local/Report for America corps member

Mi padre Joaquin Vásquez. Le pedía una soda y compraba una caja de 24 sodas. Me llamó como él.

Joaquin Vásquez, Alameda