Este es un comienzo auspicioso para un incipiente movimiento poético de base. Miembros de nuestra comunidad han puesto sus vidas, experiencias y sentimientos en los haikus y poemas. Su poesía enriquece la cultura de nuestras comunidades. Cada uno de nuestros diez poetas tejen una cosmovisión única de nuestros barrios y comunidades.

Todos somos poetas.

— Arnoldo García

Arnoldo García es un poeta y educador comunitario radicada en Oakland. Está colaborando con El Tímpano para nuestro proyecto de poesía participativo, Poemas Móviles.

Me Recuerda Otoño

Me gusta sentir la brisa ver

Las hojas multicolores cubriendo el suelo hermosa alfombra 

Natural esperando la llegada del invierno

cada estación tiene su maravillosa magia

— Nuria, Oakland

Otoño

Deshojamiento,

Acogedor, cálido

De mis recuerdos

— Alejandra, Richmond

Abuelo, te fuiste,

ya no hay cosechas,

la mesa llora tu voz

— Elida, Oakland

La tierra de mi raíz

Raíces viven,

llevo mi tierra cerca,

maíz ardiente

— Mauricio, Mountain View

El sol declina

en el mantel redondo

bajo el sauce

— Celia, Oakland

Cuál hojas secas,

me duermo y me despierto

cantándole al amor

— Gilmar López, Hayward

La lluvia fresca

la tierra mojada 

Es su aroma

— Angela, Oakland

Soldadito de la guerra viene usted

sí sra de aya vengo

porque lo pregunta usted

por si ha visto a mi marido en la guerra
alguna vez si lo he visto o no lo he visto

dígame las señas de él

mi marido es moreno alto de ojos negros

vestido de ángel guardián

en su espalda lleva una espada

y un pañuelo que bordé cuando niña en mi niñez

por las señas que me ha dado ese ángel muerto

es en su testamento ha dicho

que me case con usted

eso sí que no lo hago

eso sí que no lo haré

5 años lo he esperado

y otros cinco esperaré

de estas hijas que tengo

donde las colocaré:

una en casa de mi amiga Yolanda

otra en casa de mi amiga flor

y la más chica conmigo la dejaré

para que cuide me lave y me planche y me

haga y sirva de comer

— Norma, Brentwood

Del árbol de la vida 

¡de mi vida!

se desprende una hoja verde, 

cambiante de color por el otoño,

se transforma,

en una señora chiquita,

jorobada,

blanca y morena,

mamá Paula, mi abuelita.

Sabia,

cuidadora,

amorosa,

asmática.

Así es octubre,

trae vientos 

que huelen a ella,

a su amor,

a su pasión,

a la nostalgia del camino polvoriento y las hojas que lo cubren, 

tras el olor a caña molida

y a miel que se esparce por su pueblo.

— Roxana, Oakland

Menopausia

Como las Hojas

En cada temporada

Cambia la vida

— Etel Calles, Oakland