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En un momento en el que las comunidades inmigrantes pueden sentirse perseguidas y atacadas, decidimos centrar nuestra atención en algo distinto: la celebración. Optamos por honrar a las personas cotidianas que silenciosamente dan forma a tantas vidas: los vecinos, los trabajadores, los padres y los niños cuyo cuidado y trabajo mantienen unidas a nuestras comunidades.

Para el día de San Valentín, enviamos un mensaje de amor y agradecimiento a nuestros más de 6,500 suscriptores de mensajes de texto. Expresamos nuestra gratitud a los jornaleros que esperan trabajo al amanecer, a las mujeres que limpian casas ajenas, a los vendedores de fruta en las esquinas, a los cocineros detrás de las puertas de las cocinas y a los niños que se mueven entre dos idiomas para ayudar a sus familias a desenvolverse en el mundo.

Entonces preguntamos:

“¿Hay alguien en su vida cotidiana que no sea reconocido y a quien le gustaría dedicar un mensaje? ¿Qué le diría y cómo le ha impactado?”

Llamamos el proyecto Palomas Mensajeras e invitamos a nuestros suscriptores de mensajes de texto a responder por mensaje. También llevamos Palomas a la calle, creando pequeños espacios amigables en bibliotecas públicas de las sucursales de la Bahía Este, donde la gente podía parar, tomar un cuaderno y escribir un mensaje a alguien que aprecia.

Nuestro palomar se llenó rápidamente de notas para profesores y compañeros de trabajo, para amigos y cónyuges, para padres e hijos. Algunas eran cartas de amor para ellos mismos.

Estos son algunos de los mensajes que compartieron nuestros vecinos de la bahía este.

Dedico este mensaje a la cocinera del restaurante. Con su trabajo alimenta cuerpos y almas; su esfuerzo diario inspira respeto, gratitud y comunidad. Gracias por su sazón y constancia siempre.

Martha, Oakland

Para [yo], Norma Lemus, que es un ser [humano] maravilloso que ha carecido de muchas cosas y aun así ella no deja de ayudar cuando puede. Aunque tenga poco no importa. Para ella, ayudar es lo más importante.  La dedicatoria es para Norma Lemus, un ser de luz.

Norma, Walnut Creek

Muchas gracias por recordar a toda nuestra gente trabajadora. Quisiera mandar un reconocimiento a las amas de casa y los cuidadores.

Karina, Berkeley

A los maestros en las escuelas de nuestros hijos, gracias por su dedicación. Con nuestras hijas y gracias por su trabajo lo reconocemos.

Obdulia, Brentwood

A un jornalero, que ha sido un ejemplo de persona con ganas de luchar por su familia, a pesar de la situación que se vive nunca ha perdido la fe y la esperanza por conseguir algo mejor.

Daly, Oakland

Las personas que están pasando por una situación de salud mental, a los abuelos que cuidan a sus nietos o ayudan a sus hijos, a los conserjes qué limpian las escuelas–gracias a todos ellos.

Celia, Brentwood

A mi hijo sordo que ha batallado mucho, pero el día de hoy admiramos su resiliencia y ganas de salir adelante.

Maria, Hayward

A los que venden flores en las esquinas en lugar de pedir dinero en esas mismas esquinas. Los de la construcción y los que cuidan niños.

Miriam, Pittsburg

Yo misma me mando orquídeas por ser tan lindas las flores–por trabajar fuera y en casa gratis correr todos los días con mis hijas y llevar una vida muy a la carrera no hay de otras.

Maribel, Oakley

Yo no puedo entender el idioma inglés y mis dos hijos Raymond y Anita me ayudan [a entender] lo que no entiendo.

Maria, Bethel Island