Yo estaba viviendo con el papá de mis hijas como manager de unos departamentos. Pero nos separamos y él se quedó como manager. Yo tuve que buscar otro lugar, pero las rentas son altísimas, para una persona es demasiado, y me tomó mucho tiempo encontrar. Por eso estuvimos viviendo juntos dos años, estando separados ya.

Read this story in English.

Fue un ambiente muy tóxico. Tuve que pasar mi duelo ahí y eso afectó a mis hijas. Él nunca me agredió, solo nos dejamos de querer. Me estaba dando mucha ansiedad, mucha desesperación, mucho estrés. Quería tener dos o tres trabajos para poder tener ingresos. Es una situación muy difícil que te puede llegar a enfermar.

A veces nos toca tomar decisiones difíciles para poder sobrevivir en California que está carísimo. Un departamento de dos recámaras son, por ejemplo, $2.400 o $2.500 mensuales. Con el primer mes y el depósito, prácticamente son unos $6.000 de entrada. Impagable porque uno no gana esa cantidad. Yo tengo dos hijas y tampoco queríamos vivir con otras personas por la confianza y la comodidad. 

Ahora trabajo como asistente de maestra en un preescolar en Oakland. Tomé mis clases en Merritt College para trabajar ahí. También trabajo los sábados de mesera en un restaurante.

Además, cuando aplicas para el departamento piden que tu crédito sea muy bueno y a veces el crédito no es tan bueno como para calificar. Muchos departamentos son pequeñitos. Si rentas un cuarto no te permiten usar la cocina. Y los estudios permiten solamente dos personas, o sea mi otra hija no iba a poder estar conmigo.

En este momento estoy en lista de espera para dos departamentos. En el primero metí la aplicación hace como año y medio y no me han dado respuesta, me dijeron que la espera es de dos o tres años. Y hace seis meses metí mi aplicación para unos departamentos de bajos recursos que están en el edificio donde yo trabajo: se abrió la lista y por ser maestras del preescolar, nos dan prioridad. En los otros lugares que miré, las listas de espera estaban cerradas o ya había mucha gente esperando.

Hace un mes me mudé porque me dieron un ultimátum: el dueño de los departamentos donde vivía con el papá de mis hijas me dijo “necesito que te vayas”. Hablé con él, le pedí que por favor me diera más tiempo. Él respondió que necesitaba que yo me fuera porque el papá de mis hijas se fue de la casa y le dijo “no voy a volver hasta que ella se vaya”. Esa fue una presión para mí porque me quería ir, pero no podía. 

Al final hice un trato con el dueño de los departamentos y él me rentó otro lugar, en otro edificio, a un precio menor que yo pudiera pagar, para que yo pudiera salir de la propiedad y el papá de mis hijas, que es el manager, estuviera ahí libremente. Todo esto lo hablamos personalmente o por medio de su asistente, pero no me dijo que este va a ser el precio por toda la vida o por un año o por seis meses.

Todavía estoy estresada porque los ingresos no me dan suficiente autonomía. Con lo que gano como maestra pago la renta y mi carro, con lo que gano de tips compro algo de comer y realmente a veces digo, “no sé ni cómo lo hago”. Pero este nuevo lugar es mi “happy place”. Estoy feliz aquí, esta es mi nueva temporada. Me siento bien, en paz, en calma.