Un amigo del trabajo que tiene aquí como 30 años viviendo indocumentado me dijo una cosa que no se me va a olvidar: ‘¿Sabes desde cuándo estoy escuchado de la reforma migratoria? Desde que llegué a aquí. Nunca va a haber nada’.
Un amigo del trabajo que tiene aquí como 30 años viviendo indocumentado me dijo una cosa que no se me va a olvidar: ‘¿Sabes desde cuándo estoy escuchado de la reforma migratoria? Desde que llegué a aquí. Nunca va a haber nada’.
Aunque contribuí a los descuentos de desempleo mediante mi pago quincenal donde descuentan desempleo y seguro social, la ley no otorga esos beneficios a personas indocumentadas como yo. Por carecer de documentos migratorios, uno no tiene derecho a los beneficios que tiene cualquier persona que está legalmente en el país y es muy frustrante.
Yo conocía el sistema así como está planteado, solo que las promesas de los políticos me hacían creer que eso iba a cambiar en beneficio de mi familia y pues hace 45 años, ha sido el mismo cuento con promesas de parte de los políticos. Sin embargo, cuando elegí [venir] a Estados Unidos pensé: ‘Vamos y seguramente ya no tardará esa reforma migratoria’.
Desde que vivíamos en México, por ahí en el año 1994, se organizaban marchas [en Estados Unidos] y veíamos en las noticias que se unieron muchos inmigrantes indocumentados en pro de la reforma migratoria. Luego en el 2000 me acuerdo muy bien de que hubo una manifestación grande en Los Ángeles y con esa idea vine aquí: ‘Ahorita sí nos toca la reforma migratoria’. Desde entonces no ha sucedido nada.
Nosotros vivíamos en la ciudad de Cancún [México], mi esposa y yo, y mis tres hijos. Teníamos una vida cómoda, pero por problemas personales decidimos emigrar a California en el 2007.
Necesito seguir trabajando.
Jesús Bizarro, 60
¿Y cómo voy a seguir trabajando?
Fue muy difícil empezar. Conseguir dónde vivir, qué darles de comer a tus hijos, sobre todo viniendo con pocos recursos. Me fue difícil conseguir empleo, pero] lo pude hacer.
Estuve trabajando para una empresa de perforación durante 16 años, haciendo mis impuestos año tras año. Y el tiempo pasó muy rápido. Hace dos años renuncié a esta empresa por el trabajo tan pesado que era.
Seguí trabajando en otras empresas de serigrafía y de bodega haciendo mis impuestos y apenas hace cinco meses cerró la fábrica y tuvieron que despedir el personal. Actualmente estoy desempleado y buscando trabajo.
Tengo 60 años y estoy buscando de alguna forma el retiro. Ya sabía de antemano que no tengo derecho a ningún tipo de jubilación por no tener documentación en regla y no tengo seguro social.

Actualmente mis hijos están en la Universidad de Davis y en la universidad de San Francisco, y tengo uno en high school. Yo estoy previendo que una vez que mis hijos terminen la universidad, regresaremos a México a empezar de nuevo. Porque no vamos a poder retirarnos aquí. Ni siquiera vamos a tener derecho y aunque tuviéramos derecho, no nos alcanzaría con lo que te da el Seguro Social.
Es terrible. Cada mes veía que me descontaban Medicare. ¿Qué es eso de Medicare? Descontaban mi Seguro Social, que no tengo. Y ni hagas las cuentas porque es una millonada lo que te están quitando, pero tienes que contribuir y pagar tus impuestos.
La vida en México era con muchos problemas, pero feliz. Teníamos casa propia, no pagábamos renta. Y sobre todo, había mucha tranquilidad.
Yo veo en las noticias que los americanos están emigrando a muchos lugares de México. Veo que están invadiendo silenciosamente. Hay mucha gente retirada en Cancún. Cuando oigo esas noticias en México, yo digo: ‘¿Cómo es posible?’. Nosotros, que estamos aquí por necesidad, nos estamos perdiendo de un lugar maravilloso donde los que tienen más dinero se van a disfrutar lo que nosotros teníamos, lo que dejamos por venir aquí a sufrir.
Como el único sostén de mi familia, todo lo que trabajaba iba a la educación, la comida, la ropa o los pequeños placeres de mis hijos. Quien ha sido padre como yo sabe que las cosas no son fáciles para mantener una familia de cinco personas.
Yo sé muy bien que con el retiro que da el Seguro Social no alcanzaría para vivir en California. Yo me imaginaba mi retiro con honestidad. Trabajar hasta el límite de edad de retiro. Una vez que mis hijos se gradúen de la universidad, regresarme con mi esposa y gozar de esa pequeña ayuda que, en teoría, me iba a dar el gobierno de $1,000 o $2,000, e irnos a vivir a nuestro país. Con esa cantidad se puede vivir bien en México.

Hay otras formas de retiro individual que mucha gente por sus ingresos puede lograr. Lo poco que he podido ahorrar ha sido para emergencias, pero no para retirarme, ni soñando.
No quiero estar aquí pagando renta de por vida. No me imagino yo dentro de cinco, ocho años seguir pagando renta. ¿Cómo voy a pagar la renta? Trabajando. ¿Y cómo le voy a seguir trabajando?
Lo que me daba fuerzas para seguir adelante y seguir trabajando todos los días de las 5 de la mañana hasta las 7 de la noche, es que tengo que mantener a mis hijos y verlos crecer y darles lo necesario.
Quiero impulsar a mis hijos. Mi mujer y yo hicimos sacrificios para su beneficio, para que ellos aprovechen hacer algo en su vida. Como padre quiero evitar que mis hijos hagan los trabajos que yo hice. Yo vine aquí para que ellos tuvieran una vida mejor. Y hasta ahorita creo que las cosas van caminando hacia un futuro mejor.
Me puse un objetivo mental de regresarme a México, por las buenas o por las malas. Pero a veces este camino, que ya estaba mentalmente trazado, se entorpece por la falta de empleo, porque no tienes ahorros, porque la esposa está mejor aquí o le gusta más aquí, o porque a tu hijo le falta por terminar sus estudios o porque no quiere estudiar o porque no quiere trabajar. Entonces, como padre te preocupan todos esos cambios. Quiero y creo que voy a lograr irme con mi esposa a México y vivir allá, sin estrés.

